19 de diciembre de 2006

la fragilidad del amor


Mi alma era un traje celeste como el cielo; lo dejé sobre una roca junto al mar

y desnuda llegué hasta ti y parecía una mujer.

Y como mujer me senté a tu mesa y brindé con vino

y aspiré el aroma de unas rosas.

Me encontraste bella

y semejante a alguien que en sueños viste,

olvidé todo,

olvidé mi infancia y mi patria,

sólo sabía que tus caricias me tenían cautiva.

Oh, aférrame entre tus brazos, tan fuertemente que ya no necesite nada más

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